"¿Ya llegaste? No te vi." dijo. Y ahí estaba yo frente a su mal disimulada inocencia y su mal fingido desinterés. 'Ya me cansó este jueguito', dijo dentro de mí la voz de mis ansias contenidas. Y siguiendo el impulso que ella mismo avivó, sentí desde alguna entraña el impulso inicial de la energía que trasladó la emoción que moldeó en mi rostro el gesto con el que asesté el golpe que lo dejó malherido en su orgullo y atontado por completo, inmóvil y tembloroso, haciendo un gran esfuerzo por volver a respirar después de la fracción de segundo durante la cual el piso se le movió y sintió un corrientazo eléctrico que le subía por la columna vertebral desde el sacro hasta la coronilla.
Hice resbalar como miel por sus labios las palabras que acompañaron a ese gesto, sin tocarlo, sin tan siquiera acercarme medio centímetro. Pero con las palabras humedecí sus labios y le dejé un sabor dulce. Lo envolví en un perfume imperceptible para los demás; el perfume de las ganas que le tenía, que penetró por sus poros de manera instantánea, sin que su conciencia alcanzara a procesarlo, y que a través de su sangre llegó a todos esos rincones que secretamente responden al estímulo de la seducción.
'Pues mírame...'. Fue lo que dije.
Y, como era su costumbre cuando no queria que sus ojos le delataran, al reaccionar luego de la imperceptible conmoción que hizo sucumbir su irreverencia bajo el incontenible pero ahogado deseo de ceder ante las fuerzas gravitatorias que atraían de manera inclemente nuestros cuerpos, me abrazó. No se lanzó contra mí sino todo lo contrario: se acercó con total parsimonia y me rodeó con esa fuerza cósmica que sus brazos no alcanzaban a contener nunca en el milimétrico espacio por donde el aire creaba la línea imaginaria que, muy a nuestro pesar, separaba nuestros pechos. No sé si el ensordecedor silencio de los latidos acelerados /tan acelerados que llegaron a ser un solo latido sostenido, como la nota musical que alcanza un vibratto extremo y parece prolongarse en una línea recta sin fin/ provenía de su corazón o el mío; pero cuando por fin se apartó para que yo siguiera mi camino, ante el burlado público totalmente ajeno a la escena de mayor erotismo jamás representada en la tragicomedia de nuestra vida cotidiana en la que nos amábamos en silencio desde mundos irreconciliables, sentí el vértigo de la sangre que me golpeaba las venas y hacía que mis músculos se contrajeran en espamos involuntarios e invisibles y, de alguna manera, supe que el efecto fue compartido, porque durante la hora y media que estuvimos en el mismo lugar, a escasos metros de distancia, él no levantó la mirada del suelo y parecía ausente; como si en un instante de lucidez hubiese entendido que podía mentir a los demás, incluso a mí, pero que ante sí mismo, sus máscaras caían sin remedio cuando su alma desnuda le mostraba las letras de fuego con las que la Pasión habia grabado en ella mi nombre...
7 palabras que destellarán en esta noche..:
Hermoso de principio a ¿final? ;) Es erotismo supremo el que la ternura desata. Gracias Isis por devolver a mis manecillas la caricia del tiempo. Besos maga de la palabra.
estoy en estado de éxtasis luego de leer tu entrada.
sublime!!
un beso;)
Que barbaridad... Sentia que de aqui salian chispas... Al leer, me di cuenta de que todo era por tus bellas palabras, tan pasionalmente encadenadas...
Un abrazo, amiga
Esto es Pasión, quien la probó lo sabe...
El amor en todas sus facetas.
Si.
Besos.
malsAmor de Diosa.
P.D.: ¿porqué dos palabras de verificación? ufff
ese "mals" es de mi torpeza con las palabras de verificación. Sorry!
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