La semana anterior vi con mis alumnos la película HÉRCULES de Disney, como parte del tema que estamos estudiando: la Mitología Griega.
Las reflexiones que en mí generó esta película que volví a ver después de muuuuchos años de que la viera por primera vez, se relacionaron a cosas que vivo a diario y que son propias del camino: la aceptación del destino, la búsqueda de respuestas, de identidad; los dilemas, las revelaciones, las sensaciones, las pruebas...
Y resulta que, por una de esas coincidencias que no lo son, leí en el maravilloso blog de Elena su último post que se titula El viaje del héroe. Pues el mito de Hércules es el mito del héroe por antonomasia. Pero además se dio otra amena 'casualidad': mi querida amiga cita uno de mis libros preferidos, precisamente el que había vuelto a revisar después de ver la película: El viaje del héroe de Joseph Campbell.
Para mí, decir 'el viaje del héroe' es otra forma de decir 'el camino del guerrero'. Y aunque la película de Disney sea una adaptación del mito, creo que contiene las claves sobre las que siempre han vuelto quienes se han interesado por estudiar este particular mito.
No es casual, tampoco, que la historia de Hércules en la película empiece con las tres preguntas filosóficas más trascendentales: ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? Preguntas que llegan después de sentir 'el llamado' del alma. Después del conflicto inicial, cuando uno se siente 'fuera de lugar' o, incluso, 'de tiempo'.
O con una ensoñación, una visión, un sueño... El llamado puede darse de muchas maneras. Pero nace de una experiencia que marca la vida para siempre. Que sigamos ese llamado o que lo ignoremos, ya es cosa nuestra pero... Nuestra vida nunca será la misma. Si seguimos el llamado, cada momento de la búsqueda será un momento de encuentro (como dice Coelho en uno de sus libros) y eso nos dará un entusiasmo especial: una especie de inagotable fuerza y esperanza que prevalecerá por sobre todo obstáculo y revés. Y algo me dice que el precio de la renuncia es la amargura, esa suerte de vacío que no logra llenarse con nada...
Yo intenté olvidarme de mi camino alguna vez... La razón por la que quise renunciar es simple y comprensible: siendo demasiado joven, mi camino me parecía muy difícil, superior a mi fuerza y a mis capacidades. Seguramente fue después de alguna de esas pruebas tan comunes en el camino, cuando uno tiene que renunciar a la comodidad o a la seguridad; o cuando uno tiene que aceptar que las cosas no eran como pensaba o cuando nos toca elegir entre lo que queremos y lo que debemos hacer; o, sencillamente, cuando nos equivocamos de la manera más torpe...
Eso desanima a cualquiera.
Y también genera una pertinaz rebeldía: ¡¿Por qué -decía yo- tuve que verlo si no lo puedo tener?! ¿Por qué tengo que saber que hay algo más si en este mundo no está a mi alcance? ¿Para nunca más conformarme con nada? ¿Para sentir siempre su falta?
Y sí... Creo que esa es la extraña razón, pues sino no habría nada que nos impidiera dejar el camino cuando las cosas se compliquen, porque por más difícil que sea a veces caminar, peor es renunciar: el alma no olvida y siempre añora. Y esa añoranza es el peor de los tormentos... Es, al fin, lo que nos ayuda a regresar al camino y entonces comprendemos que NO TENEMOS OTRA OPCIÓN. Y aceptamos nuestro destino. No tenemos otra opción de vida: una vez que se ve o se siente el llamado, nada nunca jamás será igual... Y si uso tres adverbios de negación seguidos, es porque es así de contundente este hecho ;).
Esto no me ha pasado solo a mí. Les ha pasado a muchos a través de los siglos y les pasa a todos los seres humanos, de formas muy particulares y bajo los lineamientos de sus propias realidades. ¡Cuántas veces no queremos renunciar! ¡Cuántas veces lo hemos hecho! Solo para volver a enfrentar la misma prueba bajo una forma diferente porque las lecciones que debemos aprender nos perseguirán hasta que tengamos la valentía necesaria para darles la cara... Y terminamos por darnos cuenta de que es preferible el dolor de caminar al dolor de renunciar. El primero nos hace crecer... El segundo nos hace infelices para siempre.
Me gusta tanto el tema musical de la película porque habla de PERSISTIR... Y aunque se pudiera pensar que cuando dice 'amor' es amor humano... La verdad es que se refiere al Ideal, a eso que tocó nuestra vida una vez y que pareció solo un sueño. Ese algo que nos señala la meta, nos ilumina el camino y nos está esperando para fundirnos con su resplandor... Y que también está en cada uno de nuestros pasos, junto a nosotros, acompañándonos en la lucha con nuestro más difícil adversario: la duda, la vanidad, el desaliento, el miedo: EL EGO.
Una vez soñé
que en algún lugar
yo podría ser alguien
si lograse amar...
yo podría ser alguien
si lograse amar...
Y también soñé
que si he de triunfar
mi orgullo aferrado
tendré que superar.
que si he de triunfar
mi orgullo aferrado
tendré que superar.
Un día llegaré...
no importa la distancia,
el rumbo encontraré
y tendré valor;
paso a paso iré
y persistiré...
no importa la distancia,
el rumbo encontraré
y tendré valor;
paso a paso iré
y persistiré...
A cualquier distancia
yo el amor alcanzaré...
yo el amor alcanzaré...
Una vez te vi:
era todo irreal
y aunque fuese un sueño
te sentía junto a mí...
era todo irreal
y aunque fuese un sueño
te sentía junto a mí...
Sé que estás ahí,
que te encontraré
aunque tarde una vida,
yo jamás renunciaré...
que te encontraré
aunque tarde una vida,
yo jamás renunciaré...
Un día llegaré...
no importa la distancia,
el rumbo encontraré
y tendré valor;
paso a paso iré
y persistiré...
el rumbo encontraré
y tendré valor;
paso a paso iré
y persistiré...
A cualquier distancia
yo el amor alcanzaré...
yo el amor alcanzaré...
Más allá de toda gloria,
del orgullo y el valor,
el poder de un héroe
del orgullo y el valor,
el poder de un héroe
esta en su corazón...
Un día llegaré
no importa la distancia
junto a ti estaré
con tu resplandor...
Paso a paso iré
y persistiré
a cualquier distancia
yo tu vida y tu amor tendré...
y persistiré
a cualquier distancia
yo tu vida y tu amor tendré...
14 palabras que destellarán en esta noche..:
A mí me gustaría creer como tú.
Tener fe en algo o en alguien.
Agarrarme a un clavo ardiendo si hiciera falta para no tener que enfrentarme a la nada.
Porque para mí no hay nada, ni religión, ni camino, ni guerreros, ni Dioses, no hay nada que el ser humano pueda demostrar científicamente.
Todas las religiones, ideas, teorías respecto a la vida y la muerte no son otra cosas que consuelo para nuestra ignorancia.
Así lo veo yo.
Besos.
Cuánto de la realidad reflejas en este post.
Es muy cierto que cuando somos demasiado jóvenes tratamos de escapar de las adversidades.
Y luego vamis madurando en busca de nuestro propio camino aunque tengamos que transformar miles de obstáculos.
Un abrazo y beso enorme
carguemos el mundo, aunque sea muy pesado; sigamos adelante, aunque a veces duela.
besos,Isis*
Amiga, yo -de niño- hubiera querido tener una "seño" que fuese una guerrera de la Luz y que, ademas, me llevara al cine...
Uhm, sabes que Hercules hizo algunas hazañas en las tierras de España, en aquel mitico Tartessos...
Amiga, creamos en algo, creamos... El hombre necesita tener esperanza... Creamos, creamos...
Un abrazo muy fuerte, Isis
¿Quién soy?... Antonio H. Martín (de momento).
¿De dónde vengo?... del infinito.
¿A dónde voy?... al infinito.
Esa llamada del camino es irrevocable, amiga Isis, y tal y como dices, por mucho que nos empeñemos algunas veces en darle la espalda, es imposible no volver a ella.
O estamos en el camino, o no estamos en ninguna parte.
Como decía don Juan Matus, sólo hay una opción, la de ser impecable. Y eso significa seguir en el camino como mejor lo sepamos hacer. No hay vuelta de hoja.
No te doy un beso en la frente, porque estás muy lejos, pero te lo envío en una nube de esas que cruzan el océano. Seguro que te llega.
;)
No importa la distancia...y a pesar de la distancia...entiendo perfectamente lo que transmitis...mas aun...es como si escuchara mis propios pensamientos...
Muchas gracias, Querida Isis!
Un gran abrazo
Mauro
Hermoso post amiga, que dificil es a veces darse cuenta de las cosas, mas la vida se encarga de que nos enfrentemos a nuestros propios desafios, retos, y consigamos salir ilesos, la vida es una escuela y cada uno a su ritmo aprende,...a veces de la manera mas tosca digo yo....
De lo mas curioso...la verificacion de palabra me pidio escribir,...APOLO
Ah! amiga, las eternas preguntas desde los albores del mundo:
¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿adónde voy?
El verbo siempre sera "elegir" aunque erremos... porque en el fondo no necesitamos respuesta.
Somos lo que somos, en ese viaje heróico, que citas, pero inexplicable....
Cada uno, a nuestra manera y dentro de nuestros arquetipos, respondemos como podemos a esas preguntas.
Abrazos, querida.
¿Adivina que libro me estoy leyendo justo en este momento? Sí, acertaste al Sr. Joseph Campbell...Y me costó encontrarlo :-)
Es el eterno camino de los ¿por qué?, hasta que aceptamos los ¿por que no?
Seguimos el camino convencidos de que a cada paso, aunque sintamos dolor, nos fortalecemos. Somos la consecuencia del camino, de los aciertos y equivocaciones y seguimos por el hacia la luz que intuímos al final del sendero.
Un abrazo
El destino es eso que te construyes...tu direccion en la vida, tu intencion... te guia la vocacion, que es otra cosa, tan digna que mueve sentidos.
Ciertamente que hay desvios, rechazos y rebeldia... pero si estos desvios y rechazos no hacen mejores seres humanos entonces cuantos mas, mejor. Siempre que tomemos la senda que nos hemos trazado como sentido, como causa o como ideal. si eres profesora, ya eres de esos heroes, siempre he admirado a los profesores...
"...vuela hacia los cielos el heroe de esta edad... sin saberlo, encaminado hacia el luminoso centro..."
Besos
Sí, no importa la distancia.
Me gustó leerte y también leer tus versos preciosos y profundos
Eeeeh ¿en qué cielo anda la diosa?
:-)
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